13 razones para NO montar una empresa

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By Ignasi Giró

No deberías montar una empresa porque estás convencido de que tienes una idea maravillosa que nadie ha tenido antes, que solo tú y tu futura empresa debéis llevar a cabo cuanto antes, contra viento y marea, antes de que te la roben, antes de que te la pisen, para cambiar el mundo con ella y hacerte rico con ella. O mejor dicho, para hacerte rico primero y luego cambiar el mundo con ella. Pero tú, no ellos; cambiar el mundo tú, no otras empresas.

No deberías montar una empresa porque únicamente tienes en mente dos cosas: la idea de montar una empresa y el día en que vendas tu empresa.

No deberías montar una empresa porque necesitas ganar mucho más dinero del que ganas ahora sin tener aún tu propia empresa.

No deberías montar una empresa porque será un mero medio para alcanzar el fin soñado, sea cual sea el medio, sea cual sea el fin soñado.

No deberías montar una empresa porque has leído numerosos casos de éxito de triunfadores de Silicon Valley y te sientes muy identificado con ellos, especialmente cada vez que desayunas en Starbucks y, como hizo Jack Dorsey en su día, dibujas «business plans» en servilletas que luego guardas en el bolsillo, para cuando te entreviste el New York Times y les digas: «¿Veis, veis esta mesa? Aquí tuve mi gran idea».

No deberías montar una empresa porque no se te respeta lo suficiente y quieres triunfar como empresario para ganarte el merecido respeto que el mundo te niega injustamente.

No deberías montar una empresa porque te importa un bledo la gente que te rodea, o el comercio justo, o las condiciones de trabajo en China, o los costes reales de fabricar una camiseta en India.

No deberías montar una empresa -ni mucho menos hacerte rico con ella- porque estás dispuesto a pisar a quien sea con tal de montar tu empresa, con tal de hacerte rico con ella.

No deberías montar una empresa porque estás dispuesto a trabajar 14 o 16 o 18 horas al día en ella y piensas que sin hacerlo será difícil montar una empresa.

No deberías montar una empresa porque te han echado del trabajo y no sabes qué hacer con tu vida, pero no quieres parecer un fracasado, sino alguien que tiene un plan y que el día menos pensado volverá triunfante y comprará la empresa de la que le han largado.

No deberías montar una empresa porque vas a pedirle un pedazo préstamo a un banco al que le importa un bledo lo que sea que quieras hacer con tu empresa.

No deberías montar una empresa porque se lo has visto hacer a tu padre o a tu hermano o a tu abuelo y si ellos lo hicieron, tú también puedes, y aprietas los dientes y sales disparado.

Finalmente, no deberías montar una empresa porque sientes que necesitas montarla para que suceda algo, algo que aún no ha pasado, algo que -piensas- es la única forma de salvarte de un presente que te ahoga.

Dicho lo cual, el autor, que ya montó varias empresas y cometió prácticamente todos los errores mencionados y muchos más, quiere dejar constancia de que montar tu propia empresa es una de las más maravillosas aventuras que puede asumir un ser humano a lo largo de su vida. Especialmente si hacerlo es condición indispensable para llevar a cabo algún proyecto que sientes tan relevante para tu realización personal que, si solo te quedaran seis meses de vida, dedicarías una parte muy importante de ese tiempo en tratar de sacarlo adelante. Si así es y así lo sientes, amiga, amigo, no dudes ni un momento y lánzate al ruedo sin miedos, porque, pase lo que pase, saldrás triunfal del envite.