¿Vodafone Sol… o Presidente Samsung Galaxy Rajoy?

aRjoy_1

By Ignasi Giró

(Una alternativa más a vender nombres de estaciones de metro)

Reflexión barcelona presidente vodafone sol En relación a la carta que le remití al Alcalde de Barcelona esta semana y la consiguiente recogida de firmas, aún activa, pidiéndole que no venda el nombre de las estaciones de Metro de nuestra querida ciudad, el otro día se nos ocurrió una alternativa más, simple y efectiva, que bien pudiera ayudar no solo a recaudar dinero sino que también contribuiría a la regeneración de la vida política Española, dignificando un poco a nuestros sufridos líderes. Veamos. Ya que vamos a vender nombres públicos como soporte publicitario, ¿por qué no vender directamente los nombres de nuestros políticos? ¿Hay algo que escuchemos más a menudo? A cualquier planificador de medios se le haría la boca agua pensando en la posibilidad de impactar a tanta gente, tantas veces al día.

Es como un ‘prime-time’ non stop, móvil, universal y etéreo. El sueño erótico de cualquier director de marketing. La gallina de los huevos de oro del patrocinio masivo. Incluso, añado, ya de subidón total: ¿Puede existir mayor gesto de generosidad por parte de un ministro, un alcalde, un conseller o un presidente, que el de acceder a cambiarse su nombre de pila para generar ingresos que limen las penurias económicas de las arcas públicas?

Bastaría con mantener los apellidos, cambiando los nombres de pila por la marca que más aportara a la causa. Obviamente, dependiendo del cargo, pagarían más o menos. No vamos a vender igual el nombre de Mariano que el de un diputado de tercera que va en bicicleta y defiende un mundo verde. A ese no le invitan a los desayunos en el Ritz. Al primero, sí.

“Ante las polémicas desatadas por la ley de Red Bull Wert, el líder de la oposición Google Rubalcaba ha recalcado que no es de recibo su actitud”

Cada cargo sería convertido a su correspondiente cantidad de GRP aproximados (medida usada para medir los impactos que genera un anuncio de televisión), se haría un escalado de precios, y ya está. A facturar. Cada vez que el Presidente del Gobierno acudiera a un acto, se le presentaría como “el presidente del Gobierno Sr. Samsung Galaxy Rajoy”. Este se cruzaría cartas con “El muy honorable president Sr. Estrella Damm Mas”.

Coñe, ¿no se ha vendido hasta el nombre de la Liga, y ahora se les tuerce la lengua a los locutores de radio cada vez que presentan un partido? ¿No han caído nombres de teatros o cines míticos a los pies del mercado? Puestos a vendernos, vendamos a los propios personajes que tejen la tela de araña en la cual andamos liados. Incluso muchos de ellos, pasada la legislatura, podrían seguirse sumando a los consejos de dirección de las marcas que han patrocinado su cargo. Todo cuadra.

Cierro los ojos y visualizo esos maravillosos titulares de prensa, recalcando que “ante las polémicas desatadas por la ley de Red Bull Wert, el líder de la oposición Google Rubalcaba ha recalcado que no es de recibo su actitud”. Ya oigo tertulianos agresivos desgañitándose en contra de “la España miserable que nos dejó el inefable Sr Converse Zapatero”. ¿Y lo bien que quedaría ante el COI “la alcaldesa de Madrid Sony Botella”? ¿O el ya citado alcalde “Bimbo Trias inaugurando una exposición en el Born”? La lista es inacabable, las combinaciones luminosas. Y cuesta imaginar un modelo de patrocinio que dé mayor visibilidad a las marcas en cuestión.

Además, implantando este revolucionario soporte publicitario, además de convertir a nuestro país en un referente a nivel mundial, se lograría una especie de milagrosa cuadratura del círculo: la ciudadanía, al fin, en lugar de deprimirse, sonreiría profundamente al leer noticias referentes a la clase política. Porque, francamente, ¿hay algún ser humano capaz de no soltar una carcajada gigante y purificadora al leer que “el ministro de Hacienda Huevos Kinder Montoro ha anunciado nuevas subidas en los tipos de interés”?